miércoles 4 de enero de 2012

¿Frívola, yo?

En unas cuantas horas me he juntado con semejante pila de imágenes bizarras que no me va a quedar más remedio que escribir sin demora hasta que agote el filón. Impaciente que es una...

Empezemos, pues, con esta representativa y gráfica imagen que resume a la perfección la historia sentimental de mi vida. Pocas veces se dijo tanto con tan poco.... Jajajaja!! Qué lástima...

Supongo que será el resumen de muchas vidas, no solo de la mía, pero es que me siento taaaaan identificada... Podría hasta ponerle nombre al pobre pajarito de la derecha pero, como me parece de mala educación, prefiero llamarle MCDF, a saber, Mi Club De Fans. Como toda organización que se precie, MCDF tiene su propio Presidente, que va cambiando con los años como manda la tradición democrática vigente, así como su Presidente Honorífico, el cual es un puesto vitalicio y no cambiará por los siglos de los siglos (paciencia la mía...). Después hay diversos cargos secundarios como Tesorero, Secretario, etc, etc...

Mi relación con MCDF es tensa, muy tensa, pa qué negarlo. Me hacen sentir incómoda a la vez que halagada y ambas sensaciones me resultan más bien incompatibles. Nunca he sabido encajar los piropos (debe ser cosa de la falta de autoestima) así que no sé cómo comportarme ante ciertas conversaciones de ensalzamiento personal acompañadas por miradas de cordero degollado, furtivos intentos de rozarme el brazo y largos silencios que pretenden dar profundidad y misterio al asunto.

Aunque lo parezca, todo esto no cosa de broma. No sé quién será más desgraciado, ¡ellos o yo! Para explicarlo, mi amiga Lola tiene una teoría más que interesante sobre los tipos de personalidad emocional y cómo se relacionan entre sí. No recuerdo bien el nombre de la teoría ni las categorías en que se clasifica a la gente... Lo único que me quedó claro al final de su apasionado "speech" fue que yo solo me siento atraída por los tíos que huyen de mí (y de las relaciones en general) y que no creen que jamas vayan a ser capaces de encontrar la felicidad (¿a qué me recuerda a mí esto?). Tíos con un punto autodestructivo a la vez que canalla que me hace perder la cabeza. Los normales, no. Los sanos. Los saludables. Los que no temen el compromiso... Esos no, esos que se mueran. Yo quiero tíos raros. Vamos, ¡que me va la marcha!

Propósito número 2 para 2012: abrir el "chakra" (por llamarlo de alguna manera... jajaja!!) de par en par para que entre el aire fresco.

Por cierto, ¿os he contado que tengo un súper poder? uouououoooh! Pero esto ya os lo cuento otro día.

Mucho amor.
m.

lunes 2 de enero de 2012

Bocabajo


Ya está aquí. Ya llegó. El año de la salvación. Los 12 meses que nos sacarán de la ruina, de la más absoluta de las miserias. Habrá trabajo para todos, el Madrid volverá a ganar la Champions y los guiris vendrán a España en masa a gastar sus ahorros y a fertilizar a nuestras mujeres. Fenomenal.

Un año para poner las cosas "upside down", como en la foto que acompaña a este texto. No me quiero ni imaginar el hostión que se tuvo que pegar la pobre tras el cierre del diafragma.... !!

En vista de que mi anterior post ha dejado los ánimos un poco fofos, aquí me hayo para dejar claro que no estoy de bajón. Solo fue un lunes de resaca y debilidad, un momento tonto en el que me dio por pensar, nada más. Últimamente he desarrollado la inestimable capacidad de no pensar demasiado pero, oye, chica, todos tenemos nuestros resbalones...

Así pues, quiero que sepáis que me enfrento a este nuevo año que comienza con el corazón contento y lleno de alegría. Como dije hace poco en una actualización de estado de mi perfil de Facebook (qué asco de siglo nos ha tocado vivir, la virgen...), no hay nada mejor que la incertidumbre de no saber qué va a pasar : )

Quién sabe! Lo mismo me quedo embarazada, que es Trending Topic en mi grupo de amigos... O conozco algún cuarentón divorciado y con dos hijos que me ponga un piso en la Gran Vía... Igual me suben el sueldo y me vuelvo a apuntar a clases de canto y mi profe decide lanzar mi carrera al estrellato y me forro y venís todos a verme actuar este año en Benicàssim...!!

Por lo tanto, queridos y escasos lectores, concédanme el honor de acompañarme en tan increíble aventura. No son buenos tiempos para la lírica pero ya se sabe que en buena compañía, todo se ve de otro color.

Y para terminar, la promesa de año nuevo: prometo intentar no dejar morir este blog de inanición.

Muchas gracias por estar ahí.
m.

lunes 26 de diciembre de 2011

Work in progress


Hace tanto tiempo ya, que no sé si me voy a acordar de cómo se hacía esto...... Escribir, ese ejercicio de prostitución sentimental, de exhibicionismo gratuito al que solía someterme cuando tenía tiempo libre, cuando tenía veintitantos. Ahora, tal y como me advirtieron, los años pasan sin que me dé cuenta por delante de mis ojos, sin manchar, impolutos, sin pena ni gloria, sin gracia ni desgracia.

Este año que ahora acaba, 2011, me ha resultado especialmente anodino. Si tuviera que resaltar algún acontecimiento que lo haya marcado sin remedio, no sabría cuál elegir, pero no por la gran variedad de ellos sino porque ninguno tiene carácter suficiente como para hacerse con tal honor.

2011 ha sido un año del montón. Sin grandes viajes, sin grandes conciertos, sin grandes descubrimientos, sin grandes nada de nada. A lo mejor por eso me he lanzado de nuevo a la noche como cuando "era joven"... Salir, beber, el rollo de siempre pero en versión corregida y aumentada. Ahora me rodeo de aquellos profesionales de la noche que observaba desde abajo cuando aún empezaba a contar veinte. Crápulas, adictos a la fiesta, yonkis cool, modernos de corazón podrido, niñas monas hasta el culo de todo, cuarentones a la caza de carne fresca y despistada, treintañeros a la deriva... La flor y nata de los melocotones en lata. La "élite" cultural de una generación perdida por el desencanto y la rebeldía ante un futuro escrito de antemano: Universidad, novia, coche, piso, boda, niños y muerte cerebral. Oferta especial en divorcios tras los primeros ocho años de matrimonio.

Y yo, tras años de empate a cero emocional, parece que empiezo a despertar de mi letargo. Ha sido un largo invierno y tengo los músculos entumecidos. Bueno, El Músculo. Poco a poco voy dejando entrar la luz, ahora sí, ahora no, y me suceden cosas y sentimientos que tenía ya olvidados en algún cajón. Eso sí, vivo acojonada. Es complicado de explicar así que no lo voy ni a intentar. Lo único que se me ocurre para resumir mi estado de ánimo es la foto que acompaña a este post. La veo y me dan ganas de llorar....

Creo que sigo sin entender bien las reglas del juego. Me parece que me he perdido algo. Es como si todos los demás supieran (o la gran mayoría, al menos) algo básico y esencial para salir adelante que yo no sé y además me lo quisieran ocultar para que yo no lo pueda conseguir. Como una conspiración judeo-masónica del sentimiento que me aflige por momentos y en otros me la suda... Raro.

Ahora, lo que me da vértigo, lo que me hace "comerme" la cabeza, la pregunta del millón de euros es: ¿Cuánto va a durar esto? ¿Cuántos años voy a segir igual, con esta vida de pseudo-adolescente, sin que ocurra nada sustancial en mi vida, ningún cambio "vital"? ¿Por cuánto tiempo lo podré aguantar?

En fin, pajas mentales de fin de año. Un clásico, como siempre, en sus hogares por Navidad.

Besos y abrazos.
m.

lunes 25 de octubre de 2010

Aujourd'hui




Hoy tengo la sensación de que no pertenezco a ningún sitio.

Hoy tengo la sensación de que me estoy perdiendo algo importante.

Hoy tengo la sensación de que se me está escapando entre los dedos, la vida.

Hoy pienso que algo raro pasa.

Hoy creo que esto no puede seguir así mucho más.

Hoy parece que, una vez más, sigo buscando la casualidad que me cambie la vida.

Hoy me gustaría sentirme diferente.

Hoy sería un gran día para ser feliz.

Hoy querría que todo cambiase.

Hoy quiero que te enamores de mí.

martes 8 de junio de 2010

Tarde de lluvia en Madrid


Hacía tanto tiempo que no llovía en Madrid que se me ha olvidado lo que se hace cuando llueve... Para empezar la aclimatación, y nunca mejor dicho, he puesto un poquito de jazz, de jazz del bueno. Luego he estado pensando... ¿Qué tengo por hacer? Tareas domésticas pendientes, de esas para las que nunca encuentras el momento y lo vas dejando y lo vas dejando... ¿Planchar? Venga, hombre, ¡ni de coña! ¿Hacer un backup de las fotos y la música por si algún día me peta el ordenador? Buah, qué rollo. ¿¡Cocinar!? ¡Los domingos por la tarde son mis días de cocinar! Así que, entre buenas intenciones y pereza, me he puesto a pensar en lo nuestro.

Bueno, en lo que fue lo nuestro. Ahora ya no sé ni lo que es...

La lluvia cae cada vez más fuerte, el cielo se oscurece, huele a mojado. Me encanta el ruido de las gotas caer contra los tejados.

No tengo muy claro lo que siento pero ah, ¡noticia! Siento algo!! Eso es lo mejor que me has dejado aunque tú ni si quiera lo sabes. Tras tu desaparición todo estaba claro: perplejidad, asombro y la sensación de haberme librado de una buena. Ahora, desde que has vuelto, el estómago se me estremece con cada mensaje tuyo. Eso es lo que me desconcierta.

No estoy triste. Salgo, entro, subo y bajo sin problemas. Me acuerdo de ti, sí, pero sin melancolía, sin esa nube gris encima que tanto me quiere y tanto me sigue a todas partes. Esta vez no, esta vez brilla el sol. Me río, me divierto, no paro de hacer cosas. Es más, me da vértigo quedarme parada, no vaya a ser que tenga tiempo de analizar todo esto y salga un resultado que no me gusta.

Creo que lo llaman "Huir hacia delante". Bueno, no me parece mal. Lo único que no termina de convencerme es lo de "Huir", siempre huir. Siempre estoy huyendo. Ese es mi estilo. En vez de verte y enfrentarme a ti, a lo que pueda sentir, a lo que me tienes que decir, lo dejo correr. Dejo el tiempo pasar a ver si en una de estas idas y venidas se me aparece la virgen y me ilumina o se me aparece algún tío interesante con el que pasar una noche divertida y tierna y que se me quiten todas estas tonterías. Sí, definitivamente la opción b me seduce más.

Así pues, me pregunto si te echo de menos a ti o echo de menos la sensación de estar con alguien. Siendo sincera, creo que hay más de lo segundo que de lo primero. Por eso sigo dejando el tiempo pasar.

La semana pasada hice un sondeo. Le conté mis miedos a Verónica y a Elena y las opiniones no pudieron ser más dispares. Vero, que me conoce desde que empecé a ser una personita autosuficiente, me dijo que tenía que verte y aclarar la situación. "Ya estás huyendo otra vez", me dijo. Me tiene calada. "Habla con él. Hasta que no te enfrentes cara a cara no vas a saber lo que sientes". "Pero es que me da miedo!" En fin, lo de siempre... Sin embargo Elena me dio una visión que no se me había ni pasado por la cabeza. "Pues me parece estupendo, es una posición súper madura". Toma ya! Jajajajaja!! "Si no te sientes preparada, espera hasta que lo estés. Una quinceañera se lanzaría al vacío sin saber si hay red. Me parece mucho más maduro esperar".

Por eso no me quiero parar. Llevo muchos fines de semana con mil cosas que hacer y entre semana tengo tanto trabajo y tantos viajes que no tengo tiempo ni de rascarme la nariz. Ahora que parece que la cosa se calma, tengo miedo de empezar a echarte de menos. Eso ya sería el colmo.

Resultado: hiperactividad, por favor. Festivales, viajes, cumpleaños, bodas, bautizos y comuniones. Todo vale. Lo que sea con tal de no pensar en ti. Y cruzar mucho los deditos para que en una de estas se me cruce otro que me haga olvidarte de una vez por todas. Entonces te llamaré para tomar unas cañas, te lo prometo.

Resumen en imágenes

Ufffffff! Cuánto tiempo ha pasado sin decir ni mú...

Ha habido noches inolvidables...

Viajes interminables...

Momentos que pasarán a la historia...

Y casualidades de las buenas...

Está siendo un año guay...

domingo 18 de abril de 2010

Placeres desconocidos


Lo que más echo de menos es llegar a casa después de una noche por ahí, tomar la última sentados en el sofá pensando qué vinilo degustar al ritmo de una copa de vino y bailar, tú y yo solos en el salón, una historia del Nueva York de los años 30 de la mano de Billie Holiday.

Justo después, mecidos y tiernos, hacer el amor hasta el amanecer y dormir abrazados al tiempo que el sol asoma los deditos por la ventana. Eso era magia.

Todo perfecto hasta el despertar, cuando volvía la conciencia y arrastraba toda su ortopedia tras de si. A veces me dabas incluso un abrazo en mitad de la mañana o te colabas en la ducha mientras me enjabonaba el pelo, pero eso sucedía las menos de las veces.

Y ahora estoy aquí, en mitad de la noche, sola, pensando que las cosas no están tan mal como parecen y preguntándome qué pensaras tú de todo esto y reconociendo aquí, delante de todos, que no soy tan fuerte como parezco.

En general estoy bien, es cierto, pero eso no quita para que tenga mis momentos de flaqueza, como este, en el que el corazón me pide a gritos que te llame y te diga que vengas, que vuelvas a mi lado, que la cama sin ti es un océano inabarcable y que mañana al despertar quiero olerte y hacerte café y tostadas. Si además te cuelas en mi ducha, ya lo clavas.

miércoles 14 de abril de 2010

Mi discapacidad particular



Recuérdame que no me vuelva a poner guapa para ti. Y que no se me olvide, por favor, dejar de comprarte café y pan para el desayuno. Ah sí! Y me tengo que acordar de dejar de hacerme ilusiones de una vez, que esto ya empieza a ser preocupante, ¿no te parece?

martes 16 de febrero de 2010

Tú y yo

Tras un fin de semana con la canción de los Moldy Peaches en la cabeza, la de Juno(The Moldy Peaches – Anyone Else But You), hoy he cambiado la banda sonora por otro dúo chico-chica.



Y tal como me temía, se me ha agarrado por dentro. Esas cosas que pasan cuando la melodía es de terciopelo y las letras son mayúsculas.

Para aquellos que no anden finos con el inglés les recomiendo que busquen la letra. Qué bonito es decir tanto con tan poco.

Entre la lluvia y el tiempo que hacía que no llovía se me está reblandeciendo la corteza. Qué cosas!

Mientras tanto.... ver las gotitas caer.

lunes 18 de enero de 2010

Dime tu secreto


No sé lo que es... Es más una sensación, intensa pero etérea... Nada cuantificable, nada medible...

Pienso en chimeneas y camisas de cuadros.

También me da por pensar en noches de fiesta y bailoteo... En amaneceres prematuros envueltos en carcajadas y celofán.

El caso es que es algo claro y cristalino desde hace tiempo y eso, por pequeño que sea, me hace sentir bien. Puede que me sirva como punto de apoyo para no perder pie. A veces estoy tan perdida que no recuerdo dónde puse el corazón.

Claro que, a lo mejor, solamente, lo único que pasa es que mi voz suena tan alta aquí dentro que no me deja oír más allá. Se espesa como la niebla y solo puedo poner las orejas puntiagudas, rollo Arwen, la estrella de la tarde para su pueblo. Cierro los ojos para potenciar aún más la experiencia. Me pongo a oír... Cada giro de viento... Cada hoja que cae... Cada árbol que llora... Cada latido que pasa... Cada lamento que se queda y no se quiere ir y se queda y no hay forma de olvidar...

Con la punta de los dedos me recorro la cara. Es suave, aterciopelada y dulce. Ya solo me falta aprender a sonreír. Sigo hacia abajo por el cuello, demasiado corto para mi gusto, y llego al pecho, blanquito y brillante. Siento cosquillas. Sigo bajando. Y luego subo por la espalada. Me retengo y entretengo en la nuca, el pelo, las orejas, el pelo, la nuca, subo, la frente, los ojos... Estos ojos que se han olvidado de ver como el corazón de amar... Como el alma de sentir...

Y todo me sabe amargo.

Y todo lo veo a medias, como en un sueño en el que no puedo ver imágenes completas, todo se desestructura, se parte por la mitad. Las caras de la gente partidas por la mitad.

Entonces es cuando me acuerdo de cuánto me gustan los jugadores de baloncesto.